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miércoles, 31 de octubre de 2018

Más de 400 personas rinden homenaje a los chopos cabeceros de Teruel

Estos árboles fueron plantados hace "muchas generaciones" para obtener forraje, madera o combustible.

EUROPA PRESS. Heraldo


Fiesta del Chopo Cabecero en Allepuz-Jorcas.Rosa Pérez


Más de 400 personas se han inscrito para participar en la X Fiesta del Chopo Cabecero,una cita que este año se celebra en Torrijo del Campo (Teruel) este sábado, 27 de octubre, y que rinde homenaje a estos árboles que durante años han servido para numerosos usos.

Bajo el lema 'Juntos en un gran proyecto', esta fiesta dará a conocer la riqueza paisajística y cultural que suponen los chopos cabeceros, unos árboles monumentales cuidados por los vecinos de los pueblos en los valles de la cordillera Ibérica.

Uno de sus organizadores, Chabier de Jaime, ha explicado que la importancia de los chopos cabeceros en la provincia bajoaragonesa es "histórica", ya que fueron plantados hace "muchas generaciones" para obtener forraje, madera o combustible de ellos.

Una de sus características principales es la tala que se desarrolla en ellos. De Jaime ha detallado que los agricultores subían a un extremo del tronco y, desde ahí, se podaban las ramas de los chopos cabeceros, algunas alcanzando los 14 metros de longitud, por lo que eran utilizadas como vigas en la construcción de viviendas.

Además, Teruel es la provincia que cuenta con más chopos de este tipo, que reciben la denominación de 'cabeceros' porque, una vez podados, su apariencia es de un puño cerrado que simula una cabeza. "En muchos países europeos es muy raro encontrarse estos árboles, Teruel tiene la mayor concentración", ha aseverado el organizador.

La Fiesta del Chopo Cabecero es una ocasión para celebrar la entrada del otoño y un reconocimiento a la cultura popular, el paisaje y la biodiversidad asociada a este elemento patrimonial.

Itinerancia

La fiesta es itinerante, y en esta décima edición se acerca hasta Torrijo del Campo, en el Jiloca, donde se hará un homenaje a todas las personas que han participado y colaborado ayudando a conseguir que las fiestas sean jornadas de buen ambiente.

Chabier de Jaime ha subrayado que cada año se entrega el premio Amigo del Chopo Cabecero a aquellas personas que han contribuido a la conservación de estos árboles. En esta ocasión, será para los vecinos de Torrijo del Campo, "por el cuidado de la hermosa arboleda centenaria de la entrada de su pueblo".

El objetivo principal de esta iniciativa desde la primera fiesta ha sido que la sociedad y las instituciones conozcan este gran patrimonio natural, cultural e históricoconstituido por unos bosques añosos y singulares que se extienden por las riberas, especialmente, de la provincia de Teruel, según ha considerado De Jaime.

Excursión

Para recordar la importancia de estos árboles, la jornada dará comienzo a las 9.50, con una recepción y bienvenida en la puerta del pabellón deportivo, a la que le continuará una excursión por la chopera de entrada al pueblo. Los participantes pasearán junto al molino y remontarán la vega de Torrijo hasta alcanzar el cauce del río Jiloca en el paraje de Villa Cadima, ya en término de Monreal del Campo.

En el camino habrá una demostración de escamonda de un par de chopos cabeceros, por el motosierrista Moisés Moreno. A la vuelta, sobre las 13.30, se proyectará el audiovisual 'Diez años entre amigos' y se inaugurará la exposición fotográfica del V Concurso de Fotografía sobre el Chopo Cabecero.

Tras una comida popular, se hará entrega del título 'Amigo del Chopo Cabecero 2018' a los vecinos de Torrijo del Campo. La jornada finalizará con las actuaciones de los Bucardo Folklore Aragonés y La Ronda de Boltaña, un concierto especial para esta décima edición.

La cita está organizada por el Ayuntamiento de Torrijo del Campo, la Asociación Cultural del municipio y el Centro de Estudios del Jiloca. Asimismo, cuenta con la colaboración de la Comarca del Jiloca, el CEA Ítaca, El Calamochino e Ivvis.

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martes, 6 de septiembre de 2016

La vegetación der río Jiloca

Durante el Cuaternario, en el fondo de los valles se han ido acumulando depósitos sedimentarios de origen fluvial formados por limos y materia orgánica. Estas vegas, además de su fertilidad natural, presentan una elevada humedad en el subsuelo debido a la proximidad del nivel freático, que llega a aflorar en periodos lluviosos.

La composición de la cubierta vegetal en estos ambientes no depende tanto de las circunstancias climáticas sino de las propias características del suelo. Es por ello, que la inexistencia de déficit hídrico estival propicia la existencia de especies caducifolias, grandes árboles y arbustos que al disponer de una reserva hídrica regular en el substrato pueden renovar totalmente su follaje anualmente.

En su origen las riberas del Jiloca, Pancrudo y Huerva, así como las de sus pequeñas ramblas y arroyos deudoras, dispondrían de frondosos bosques de sargatillos (Salix atrocinerea), olmos (Ulmus minor), chopos (Populus nigra) y fresnos (Fra- 56 Comarca del Jiloca xinus angustifolius), con sotobosque de sauquera (Sambucus nigra), sargas (Salix eleagnos) y cornejo (Cornus sanguinea), estando todo ello trabado por lianas de enreligadera (Clematis vitalba) y zarza (Rubus ulmifolius) .

La temprana puesta en cultivo de las productivas vegas por el ser humano, mediante la roturación, apertura de drenajes y la creación de acequias transformó el sistema, obteniéndose amplias huertas, con estrechas bandas de carrizal y de soto fluvial en las orillas de los ríos, introduciéndose otras especies forestales como el álamo, la noguera, el sabimbre o los chopos canadienses.

Un específico sistema de tratamiento forestal de los chopos, permitió obtener varias gruesas ramas de cada pie, siendo regularmente cortadas a media altura lo que evitaba nuevas plantaciones y aseguraba del diente del ganado. Estos árboles, los chopos cabeceros, forman un elemento básico en el paisaje de la comarca del Jiloca, siendo uno de sus elementos de identidad natural y cultural.
Destacan las masas de chopo cabecero del valle del Pancrudo, el bosque de fresno del río Noguera y el soto del antiguo lavadero de lana de El Poyo del Cid.

El cuantioso afloramiento de agua en ciertos enclaves origina amplios manantiales, conocidos aquí como ojos, en los que prosperan densos herbazales higrófilos formados por carrizo (Phragmites australis), anea (Typha sp.), adelfilla (Epilobium hirsutum) y otras megaforbias que soportan el encharcamiento. Los más conocidos son los Ojos de Monreal, donde el Jiloca toma buena parte de su caudal, aunque también son interesantes los de Caminreal y Fuentes Claras (topónimo de lo más elocuente).

Leer texto completo: El paisaje vegetal en la comarca del Jiloca