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viernes, 6 de septiembre de 2019

La DGA confía en erradicar el visón americano de los ríos de Teruel

Se han atrapado en cuatro años 164 ejemplares de esta especie invasora presente en todos los cauces, salvo el Matarraña.
  • La cuenca en la que se han realizado más capturas desde 2015 es la del Jiloca


LUIS RAJADEL


Visón americano capturado en un río turolense.Heraldo.es

La presencia del visón americano en los ríos de la provincia de Teruel ha iniciado un declive que podría desembocar en la erradicación de esta especie invasora. Desde 2015, la DGA aplica una nueva técnica para atrapar estos animales mediante la instalación de plataformas flotantes que se ha mostrado muy eficaz.

El Gobierno aragonés ha capturado 164 ejemplares en los últimos cuatro años y una fuente del Ejecutivo se mostró «optimista» ante la posibilidad de eliminar la presencia de esta especie de todos los cauces, a los que llegó a finales de los años ochenta del siglo pasado debido a las fugas de granjas peleteras. Su proliferación ha puesto en peligro la supervivencia de algunas especies autóctonas, en especial el visón europeo, "en peligro crítico de extinción" desde 2018.

Según un informe realizado por el Departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad, el número de visones americanos capturados se incrementó al pasar de la caza con trampas con cebo en la orilla de los ríos al sistema actual, con plataformas flotantes en las que ni siquiera es necesario el cebo. La nueva metodología de lucha contra el visón invasor ha mejorado también el conocimiento sobre su distribución, que abarca todos los cauces fluviales de la provincia, salvo el Matarraña.

La nueva técnica se aplica en 200 kilómetros de ríos turolenses. Se financia con cargo al programa europeo Life+Lutreola para la protección del visón europeo. El informe de la DGA señala que desde 2015 a 2018 se ha conseguido «disminuir de forma significativa» el número de visones americanos en «todas las cuencas», lo que permite ser "optimista" respecto a su completa erradicación.

La llegada del visón foráneo a los ríos turolense se produjo a finales de los ochenta con fugas y liberaciones masivas en granjas situadas en la cuenca del río Mijares. En 2010, se produjo un sabotaje animalista que permitió la fuga de un centenar de ejemplares de una granja peletera de Albalate del Arzobispo, lo que propició la colonización del río Martín.

El Gobierno aragonés lleva a cabo acciones de control de la especie desde 2000, pero desde 2015 se ha registrado un salto cuantitativo de las capturas. Las plataformas flotantes atraen a los visones americanos al ser un lugar apropiado como hábitat. Estos dispositivos disponen de un "huellero" para detectar la presencia del mustélido y, en cuanto se constata, se coloca una jaula-trampa para atrapar el animal. Se mantienen también los trampeos en los periodos del año en los que esta especie se muestra más activa, desde finales de agosto hasta diciembre.

La labor de control se lleva a cabo por los agentes de protección de la naturaleza, pero también se han firmado contratos con tramperos para ampliar la zona de actuación. El Gobierno aragonés ha utilizado para esta labora fondos del programa europeo Life, recursos del Feader y también el Fondo de Inversiones de Teruel (FITE).

La cuenca en la que se han realizado más capturas desde 2015 es la del Jiloca, con 78 ejemplares, seguida de la del Mijares –la primera colonizada por la especie–, con 42; el Turia, con 18; el Martín, con 16; el Alfambra, con 6; el Guadalope, con 2; y el Guadalaviar, con 1.

El año con más ejemplares eliminados fue, con diferencia, 2015, al sumar 66 visones, 52 de los cuales cayeron en el Jiloca. En el Mijares por el contrario el año con más animales cazados fue 2017, con 21. En el Martín, fueron capturado 8 individuos en 2017 y otros tantos el año pasado, mientras que en el Guadalaviar la única captura se produjo en 2018.

lunes, 4 de febrero de 2019

De ruta por las Tierras del Jiloca y Gallocanta

Publicado el 

Las Tierras del Jiloca y Gallocanta hermanan las provincias de Zaragoza y Teruel en un espacio común pero a la vez sumamente diverso. Por un lado combinan parajes esteparios con sabinares milenarios, lagunas saladas y altiplánicas que atraen como un imán a decenas de miles de grullas cada invierno junto a profundas hoces horadadas por un río de piedra cuyo curso helado viene acompañado por el planeo de buitres y alimoches. La solidez de imponentes torres mudéjares como faros de un medievo que reunión a tres culturas muy diferentes y pueblos de cuento secundando una vereda solitaria. El aroma del azafrán, de la trufa o de los secaderos de jamón se ocupan de envolver para regalo un sinfín de sabores y tradiciones que por sí solas son capaces de explicar un territorio que siempre sirvió como cruce de caminos donde a los transeúntes son guiados por robustos peirones de piedra así como por los cielos más rasos y limpios que se puedan imaginar.



Tras varios días recorriendo la zona con el coche me gustaría proponer a continuación una ruta por las comarcas del Jiloca (Teruel) y Campo de Daroca (Zaragoza). Un itinerario no falto de propuestas con las que se demuestra que en esta parte de Aragón la sorpresa tiene cabida. Que es rica en rincones históricos formidables, espectáculos naturales al alcance de todos y la bondad de los lugareños que provocan que el frío invernal se pueda contrarrestar con la más cálida hospitalidad. 

Jiloca y Gallocanta, dos ejes vertebradores de un territorio fascinante



Dos elementos como el río Jiloca y la laguna de Gallocanta se encargan de vertebrar y marcar un territorio común que forma parte de provincias distintas. La comarca del Jiloca (Teruel) así como Campo de Daroca (Zaragoza) tienen en estos elementos naturales auténticos aliados que les han aportado personalidad y carácter. Al oriente de Molina de Aragón (Guadalajara), en plena frontera histórica, primero entre musulmanes y cristianos, luego entre aragoneses y cristianos, son sabedores de que sus legendarios y gélidos inviernos son, en cierto modo, parte del encanto de la tierra. Porque más que pluvioso y nuboso, este trocito de Aragón está cargado de la luz de sus cielos despejados que regalan unas increíbles puestas de sol, eternos amaneceres y noches tan estrelladas que basta con asomarse a la ventana para admirar este planetario natural al que no le hacen falta filtros.
Si de algo me sonaba esta zona era por la laguna de Gallocanta, una parada indiscutible para buena parte de las grullas que bajan cada invierno del norte de Europa buscando rincones más apetecibles para ellas. Muy pocas se escapan de detenerse algunos días tanto de ida (a partir de noviembre) como de vuelta (mediados o finales de febrero), o incluso de quedarse durante varias semanas en esta laguna endorreica de gran valor medioambiental. De hecho se trata del mayor humedal salino de la Península Ibérica y el mejor conservado en Europa occidental, condiciones excelentes para atraer a múltiples aves (no sólo grullas invernantes) durante todos los meses del año. Aquel es un paraíso para los amantes de la ornitología. Y además regala cielos estrellados, ruinas celtibéricas y unos amaneceres de otro planeta.
Pero, a lo que iba, mi intención pasaba por las grullas porque en ningún sitio se pueden ver tantas ni a tan corta distancia. Aunque lo que pasó es que fui conociendo más y más… y más, hasta darme cuenta de que había encontrado otro de mis sitios en el mundo. Que disfrutaría de los callejones medievales de Daroca y su gran patrimonio, gozaría con la gran colección de torres mudéjares de pueblos minúsculos, de un paseo agradable en la bella Anento, el Sabinar de Olalla o los Ojos del Jiloca. Que aprendería sobre el mundo del azafrán en Monreal del Campo o en Blancas, y sobre tradiciones de la tierra en el interesantísimo Museo del Jamón de Calamocha. Que me asomaría a castillos impresionantes como el de Peracense y que me relamería con su deliciosa gastronomía.

Leer mas sobre esta noticia en: https://www.elrincondesele.com/de-ruta-por-las-tierras-del-jiloca-y-gallocanta

miércoles, 31 de octubre de 2018

Más de 400 personas rinden homenaje a los chopos cabeceros de Teruel

Estos árboles fueron plantados hace "muchas generaciones" para obtener forraje, madera o combustible.

EUROPA PRESS. Heraldo


Fiesta del Chopo Cabecero en Allepuz-Jorcas.Rosa Pérez


Más de 400 personas se han inscrito para participar en la X Fiesta del Chopo Cabecero,una cita que este año se celebra en Torrijo del Campo (Teruel) este sábado, 27 de octubre, y que rinde homenaje a estos árboles que durante años han servido para numerosos usos.

Bajo el lema 'Juntos en un gran proyecto', esta fiesta dará a conocer la riqueza paisajística y cultural que suponen los chopos cabeceros, unos árboles monumentales cuidados por los vecinos de los pueblos en los valles de la cordillera Ibérica.

Uno de sus organizadores, Chabier de Jaime, ha explicado que la importancia de los chopos cabeceros en la provincia bajoaragonesa es "histórica", ya que fueron plantados hace "muchas generaciones" para obtener forraje, madera o combustible de ellos.

Una de sus características principales es la tala que se desarrolla en ellos. De Jaime ha detallado que los agricultores subían a un extremo del tronco y, desde ahí, se podaban las ramas de los chopos cabeceros, algunas alcanzando los 14 metros de longitud, por lo que eran utilizadas como vigas en la construcción de viviendas.

Además, Teruel es la provincia que cuenta con más chopos de este tipo, que reciben la denominación de 'cabeceros' porque, una vez podados, su apariencia es de un puño cerrado que simula una cabeza. "En muchos países europeos es muy raro encontrarse estos árboles, Teruel tiene la mayor concentración", ha aseverado el organizador.

La Fiesta del Chopo Cabecero es una ocasión para celebrar la entrada del otoño y un reconocimiento a la cultura popular, el paisaje y la biodiversidad asociada a este elemento patrimonial.

Itinerancia

La fiesta es itinerante, y en esta décima edición se acerca hasta Torrijo del Campo, en el Jiloca, donde se hará un homenaje a todas las personas que han participado y colaborado ayudando a conseguir que las fiestas sean jornadas de buen ambiente.

Chabier de Jaime ha subrayado que cada año se entrega el premio Amigo del Chopo Cabecero a aquellas personas que han contribuido a la conservación de estos árboles. En esta ocasión, será para los vecinos de Torrijo del Campo, "por el cuidado de la hermosa arboleda centenaria de la entrada de su pueblo".

El objetivo principal de esta iniciativa desde la primera fiesta ha sido que la sociedad y las instituciones conozcan este gran patrimonio natural, cultural e históricoconstituido por unos bosques añosos y singulares que se extienden por las riberas, especialmente, de la provincia de Teruel, según ha considerado De Jaime.

Excursión

Para recordar la importancia de estos árboles, la jornada dará comienzo a las 9.50, con una recepción y bienvenida en la puerta del pabellón deportivo, a la que le continuará una excursión por la chopera de entrada al pueblo. Los participantes pasearán junto al molino y remontarán la vega de Torrijo hasta alcanzar el cauce del río Jiloca en el paraje de Villa Cadima, ya en término de Monreal del Campo.

En el camino habrá una demostración de escamonda de un par de chopos cabeceros, por el motosierrista Moisés Moreno. A la vuelta, sobre las 13.30, se proyectará el audiovisual 'Diez años entre amigos' y se inaugurará la exposición fotográfica del V Concurso de Fotografía sobre el Chopo Cabecero.

Tras una comida popular, se hará entrega del título 'Amigo del Chopo Cabecero 2018' a los vecinos de Torrijo del Campo. La jornada finalizará con las actuaciones de los Bucardo Folklore Aragonés y La Ronda de Boltaña, un concierto especial para esta décima edición.

La cita está organizada por el Ayuntamiento de Torrijo del Campo, la Asociación Cultural del municipio y el Centro de Estudios del Jiloca. Asimismo, cuenta con la colaboración de la Comarca del Jiloca, el CEA Ítaca, El Calamochino e Ivvis.

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miércoles, 17 de enero de 2018

Valores ecológicos de los ríos Jiloca y Pancrudo

En el 10º Congreso Nacional de Medio Ambiente (CONAMA) celebrado del 22 al 26 de Noviembre de 2010 se presentó un interesante panel titulado "Valores ecológicos de los ríos Jiloca y Pancrudo", realizado por Heyd, Thomas de la Universidad de Victoria (Canadá)

Puedes descargar el panel en el siguiente enlace

martes, 6 de septiembre de 2016

La vegetación der río Jiloca

Durante el Cuaternario, en el fondo de los valles se han ido acumulando depósitos sedimentarios de origen fluvial formados por limos y materia orgánica. Estas vegas, además de su fertilidad natural, presentan una elevada humedad en el subsuelo debido a la proximidad del nivel freático, que llega a aflorar en periodos lluviosos.

La composición de la cubierta vegetal en estos ambientes no depende tanto de las circunstancias climáticas sino de las propias características del suelo. Es por ello, que la inexistencia de déficit hídrico estival propicia la existencia de especies caducifolias, grandes árboles y arbustos que al disponer de una reserva hídrica regular en el substrato pueden renovar totalmente su follaje anualmente.

En su origen las riberas del Jiloca, Pancrudo y Huerva, así como las de sus pequeñas ramblas y arroyos deudoras, dispondrían de frondosos bosques de sargatillos (Salix atrocinerea), olmos (Ulmus minor), chopos (Populus nigra) y fresnos (Fra- 56 Comarca del Jiloca xinus angustifolius), con sotobosque de sauquera (Sambucus nigra), sargas (Salix eleagnos) y cornejo (Cornus sanguinea), estando todo ello trabado por lianas de enreligadera (Clematis vitalba) y zarza (Rubus ulmifolius) .

La temprana puesta en cultivo de las productivas vegas por el ser humano, mediante la roturación, apertura de drenajes y la creación de acequias transformó el sistema, obteniéndose amplias huertas, con estrechas bandas de carrizal y de soto fluvial en las orillas de los ríos, introduciéndose otras especies forestales como el álamo, la noguera, el sabimbre o los chopos canadienses.

Un específico sistema de tratamiento forestal de los chopos, permitió obtener varias gruesas ramas de cada pie, siendo regularmente cortadas a media altura lo que evitaba nuevas plantaciones y aseguraba del diente del ganado. Estos árboles, los chopos cabeceros, forman un elemento básico en el paisaje de la comarca del Jiloca, siendo uno de sus elementos de identidad natural y cultural.
Destacan las masas de chopo cabecero del valle del Pancrudo, el bosque de fresno del río Noguera y el soto del antiguo lavadero de lana de El Poyo del Cid.

El cuantioso afloramiento de agua en ciertos enclaves origina amplios manantiales, conocidos aquí como ojos, en los que prosperan densos herbazales higrófilos formados por carrizo (Phragmites australis), anea (Typha sp.), adelfilla (Epilobium hirsutum) y otras megaforbias que soportan el encharcamiento. Los más conocidos son los Ojos de Monreal, donde el Jiloca toma buena parte de su caudal, aunque también son interesantes los de Caminreal y Fuentes Claras (topónimo de lo más elocuente).

Leer texto completo: El paisaje vegetal en la comarca del Jiloca